
El Obispo de la Diócesis Stella Maris, Monseñor Manuel Ruiz, denunció que en el país hay una violencia estructural que se manifiesta en violencia social, delictiva y los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o exparejas.
El purpurado católico dijo que no es posible que por cualquier tontería una persona “le dispare o entre a machetazos a otro ciudadano, lo que implica un problema de violencia grave que amerita una cruzada nacional de pacificación”.
“Cuando se habla de las muertes de mujeres a manos de su pareja, es un escándalo fuera de serie, pero el 85 por ciento de los hechos violentos que se producen en el país son riñas entre amigos en el barrio, en el bar; o sea, lo que más se resalta son esos asesinatos de mujeres, pero es un problema de violencia estructural que tenemos”, lamentó el religioso al participar en la entrevista del programa D´AGENDA.
Agregó que “tenemos que prestarle atención a eso seriamente; yo he pedido que se hagan unos estudios en la mente de quienes ya están presos, que no se suicidaron, para ver qué es lo que pasa por esa cabeza. Yo le pido a las jóvenes, e insistió en eso en la escuela, que elijan bien, porque si eligió una persona que piensa que la mujer es de su propiedad, va a terminar mal”.
“Si usted elige un loco para casarse, y no está meditado, usted va a tener problemas, porque eso habla. Cuando estoy preparando las parejas para el matrimonio, le pregunto si el novio la ha empujado, amenazado. Si tiene unos celos enfermizos y son novios, ¿qué va a pasar cuando estén casados? Por eso es por lo que digo que hay que leer los signos, el lenguaje de lo que está pasando”, aconsejó Monseñor Ruiz.
Alertó a las jóvenes a no creer que su pareja, quien se comporta de manera posesiva y violenta, va a cambiar cuando se hayan casado, porque es mentira, nadie cambia a nadie; si el hombre tiene unos celos enfermizos y manifiesta otros problemas, la muchacha debe dejar esa relación y mirar para otro lado, aunque le parta el corazón.
Las autoridades deben implementar una política para enfrentar ese flagelo; no es con cinta, no son esas campañas o el feminismo desenfocado. Por eso yo no le llamo feminicidio porque eso se define como la muerte de una mujer por ser mujer, y no es por eso, son por celos y otros tipos de problemas”, explicó el obispo de Stella Maris.
Sugirió tratar ese tema en las escuelas; las autoridades deben trabajar más, y al hombre hay que darle un seguimiento porque cuando una mujer dice que su pareja o expareja la agredió, va tres meses preso en lo que se averigua el caso, ya que debido a todos los hechos que se viven cometiendo, las leyes se han inclinado un poco a favor de las mujeres.
Aquí hay un problema de violencia tan grave que debemos hacer una cruzada de pacificación, en la familia, escuela y a todos los niveles. Tenemos violencia familiar, violencia social y violencia delictiva; «no es posible que una persona le vaya arriba a otra por un problema de 20 pesos, o porque no pudieron dirimir un malentendido hablando como la gente”, deploró.
Lamentó que no sea posible que la primera reacción de una persona cuando tiene diferencia con otra sea “entrarte con un machete o dispararte, por cualquier tontería; eso hay que trabajarlo”.








