
La Bolsa de São Paulo suspendió por media hora las cotizaciones en la mañana de este lunes por una fuerte caída y el real se depreció un 12 % frente al dólar, tras la victoria en las elecciones del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, sobre Flávio Bolsonaro, el favorito del mercado.
La administradora del mayor parqué latinoamericano implementó el llamado “circuit breaker“, un mecanismo de suspensión temporal de las negociaciones que se activa cuando las caídas son mayores al 10 %.
Mientras tanto, en el mercado de divisas, el real brasileño se depreció esta mañana un 12 % frente al dólar, cotizado a 5,444 reales para la venta y 5,945 para la compra en el tipo de cambio comercial brasileño.
Los movimientos financieros reflejan la sorpresa ante la victoria de Lula y la ruptura de las expectativas que se tenían en torno a la elección de Bolsonaro, después de que este aventajara al mandatario en la primera vuelta de las presidenciales celebrada hace tres semanas.
El mercado albergaba una clara preferencia por el candidato ultraderechista, quien había prometido realizar un ajuste fiscal ante el aumento de la deuda en los últimos años, así como privatizar algunas empresas públicas.
Lula, por otro lado, se comprometió durante la campaña a mantener un fuerte gasto social, especialmente en educación y sanidad, un sello de sus tres mandatos presidenciales.
Además, el presidente prometió impulsar una reforma constitucional para garantizar el derecho al transporte público gratuito los fines de semana.
Como reflejo de esa preferencia por el senador ultraderechista, la Bolsa se disparó un 7,7 % tras la primera vuelta de las presidenciales hace tres semanas.
Ese día el parqué cerró en su máximo histórico, impulsado por la confianza del mercado en una eventual victoria de Bolsonaro que no se materializó este domingo.
Caídas de hasta un 45 % en empresas brasileñas
La magnitud del movimiento comenzó a observarse antes de la apertura de los mercados estadounidenses. El fondo cotizado EWZ, que agrupa acciones de grandes compañías brasileñas, llegó a perder más del 26 % en las operaciones previas a la apertura de Wall Street.
Según el diario brasileño Folha de S.Paulo, las acciones de XP registraban pérdidas superiores al 45 %, mientras que los títulos de Itaú retrocedían un 28 %, los de Bradesco un 25 % y los de Petrobras un 23 %. Nubank también sufría un fuerte descenso, cercano al 20 %, en las primeras negociaciones internacionales.
La caída alcanzó igualmente a empresas latinoamericanas con una elevada exposición al mercado brasileño. El diario argentino La Nación informó que las acciones de Mercado Libre y Nubank comenzaron la jornada con fuertes pérdidas, reflejo de las preocupaciones sobre el impacto que la depreciación del real y la volatilidad financiera podrían tener sobre sus operaciones.
El comportamiento contrastó con el optimismo que había predominado después de la primera vuelta electoral del 4 de octubre, cuando Bolsonaro superó las expectativas y terminó por delante de Lula. En aquella ocasión, el Ibovespa llegó a subir aproximadamente un 7.7 % en una sola jornada, mientras el real se fortaleció frente al dólar.
Durante las semanas siguientes, los inversionistas incrementaron sus posiciones en activos brasileños ante la expectativa de una administración más favorable a los ajustes fiscales y a la reducción del gasto público. La victoria de Lula obligó a deshacer rápidamente esas apuestas, amplificando las pérdidas.
La deuda pública y el gasto preocupan a los inversionistas
Más allá de la sorpresa electoral, el principal interrogante de los mercados se concentra en la capacidad del próximo gobierno de Lula para controlar las cuentas públicas.
Brasil afronta una deuda pública superior al 82 % del producto interno bruto, mientras los gastos obligatorios, incluidos los compromisos de pensiones y programas sociales, limitan el margen para introducir recortes presupuestarios.
El equipo económico del mandatario ha planteado alcanzar un superávit primario cercano al 1.3 % del PIB hacia 2030, pero los analistas consideran que será necesario presentar medidas concretas para convencer a los inversionistas de la sostenibilidad de las finanzas públicas.
La incertidumbre también se extendió al mercado de deuda. El Tesoro brasileño canceló subastas de títulos públicos previstas para esta semana, mientras las tasas de interés futuras registraban fuertes incrementos, según UOL. El encarecimiento de la financiación representa un desafío adicional para una economía que necesita equilibrar sus compromisos fiscales con las inversiones y los programas sociales.
La gestora Bradesco Asset Management advirtió sobre la magnitud del reajuste financiero. Su director ejecutivo, Bruno Funchal, explicó a Bloomberg que los inversionistas se vieron sorprendidos por el resultado electoral y ahora necesitan revisar sus expectativas sobre el comportamiento de la economía brasileña.
El desafío inmediato de Lula
El presidente brasileño afronta ahora el reto de transmitir señales de estabilidad a los mercados sin abandonar los compromisos sociales y económicos asumidos durante la campaña.
Entre las decisiones más esperadas figura la designación de su equipo económico, particularmente del responsable del Ministerio de Hacienda, así como la definición de las prioridades presupuestarias para 2027.
La incertidumbre política constituye otro factor de presión. La decisión de Flávio Bolsonaro de cuestionar judicialmente el resultado electoral introduce dudas sobre la duración del conflicto poselectoral y sus posibles consecuencias institucionales.
Entretanto, los inversionistas permanecen atentos a las eventuales intervenciones del Banco Central de Brasil para contener la volatilidad cambiaria y a las señales que pueda ofrecer Lula sobre el rumbo de su política fiscal.
La suspensión de operaciones en São Paulo constituye un episodio especialmente significativo: según TradeMap, el mecanismo de emergencia no se activaba desde marzo de 2020, cuando el comienzo de la pandemia de covid-19 provocó sucesivas interrupciones en el mercado bursátil brasileño.
El impacto de la victoria electoral, por tanto, trasciende la caída inicial de las acciones y de la moneda. Brasil comienza la semana con una combinación de incertidumbre política, presión sobre su deuda y una profunda revisión de las expectativas de inversión, mientras el Gobierno busca demostrar que podrá conciliar sus compromisos sociales con la estabilidad de la mayor economía de América Latina.








