Santo Domingo.- El presidente del Partido Reformista Social Cristiano (PRSC), ingeniero Federico Antún Batlle (Quique), afirmó que el sostenido crecimiento económico que exhibe la República Dominicana en los últimos años no se refleja en una mejora tangible en la calidad de vida de la mayoría de la población.

El dirigente reformista sostuvo que, aunque el país ha sido presentado como una de las economías de mayor expansión en América Latina -respaldado por el aumento del Producto Interno Bruto (PIB), el dinamismo del turismo, el crecimiento de las zonas francas y la estabilidad relativa de los indicadores financieros-, esos avances macroeconómicos no han logrado transformar la realidad cotidiana de amplios sectores sociales.

“Las cifras pueden ser positivas, pero para una parte significativa de los dominicanos el crecimiento no se traduce en bienestar ni en oportunidades reales de progreso”, expresó.

Quique Antún explicó que existe una diferencia sustancial entre crecimiento económico y desarrollo humano. Mientras el crecimiento se mide en números -más producción, inversión y exportaciones-, el desarrollo se percibe en la vida diaria: mejores salarios, servicios de salud eficientes, educación de calidad, seguridad ciudadana y empleos dignos.

Señaló que cuando el costo de la vida aumenta a un ritmo superior al de los ingresos, el progreso se vuelve inaccesible para la mayoría trabajadora.

“En muchos hogares dominicanos el ingreso apenas alcanza para cubrir necesidades básicas. El incremento sostenido en los precios de los alimentos, la energía eléctrica, el transporte y los alquileres erosiona de manera directa el poder adquisitivo”, indicó.

El líder del PRSC advirtió que, aunque el Estado recaude más recursos y ciertos sectores productivos registren mayores utilidades, si los beneficios del crecimiento no se distribuyen de manera equitativa, la desigualdad se profundiza y se debilita la cohesión social.

En ese sentido, cuestionó que el modelo económico vigente favorezca a sectores específicos mediante incentivos y exenciones, mientras amplios segmentos de la población, especialmente en la informalidad, sobreviven sin seguridad social ni estabilidad laboral.

Propuso revisar la estructura productiva nacional para impulsar una economía más inclusiva, donde las pequeñas y medianas empresas tengan acceso real a financiamiento, capacitación tecnológica y mercados competitivos.

Asimismo, consideró fundamental que la inversión en infraestructura vaya acompañada de una apuesta decidida por el capital humano.

“Una educación técnica y universitaria alineada con las demandas del mercado laboral permitiría que más dominicanos participen efectivamente de los beneficios del crecimiento”, sostuvo.

De igual manera, planteó fortalecer el sistema de salud pública y garantizar servicios básicos eficientes para reducir la brecha entre las estadísticas oficiales y la realidad social.

Quique Antún insistió en que un crecimiento económico sostenible debe sustentarse en productividad, innovación y transparencia en la administración pública.

Subrayó que combatir el despilfarro y la corrupción no solo es un imperativo ético, sino también económico.

“Cada peso mal utilizado es una oportunidad perdida para mejorar escuelas, hospitales o programas sociales. No se trata de frenar el crecimiento, sino de orientarlo hacia el bienestar colectivo”, enfatizó.

El presidente del PRSC sostuvo que una política fiscal equilibrada, enfocada en reducir privilegios innecesarios y priorizar un gasto social eficiente, puede contribuir a una distribución más justa de la riqueza. También destacó la importancia de un desarrollo regional equilibrado que evite la concentración de la prosperidad en determinados polos urbanos.

“El verdadero éxito económico no debe medirse únicamente por indicadores macroeconómicos, sino por la percepción real de progreso en la vida diaria de la gente”, concluyó.