Desde hace años, los ejecutivos de las empresas que invierten cientos de miles de millones de dólares anuales en el desarrollo de diversas herramientas de inteligencia artificial han insistido en que, en última instancia, esta tecnología permitirá que la gente dedique menos tiempo al trabajo.
Hace cuatro años, un director de ingeniería de Google anticipó que la IA permitiría una semana laboral de cuatro días para 2025.

A principios de este año, un año después de lo que predijo aquel director de ingeniería, OpenAI aceptó el reto, por así decirlo.
Instó formalmente a las empresas a comenzar a probar una semana laboral de cuatro días (sin cambios en el salario), alegando que pronto la IA podrá acelerar tanto el trabajo humano que el mundo empresarial tiene que prepararse.
Sin embargo, un antiguo empleado técnico de OpenAI que dejó la empresa el año pasado le dijo a la BBC que, mientras trabajó allí, la compañía nunca llegó a probar la semana laboral de cuatro días que sugirió que otros debían probar.
En cambio, la persona describió lo que a menudo era una cultura laboral agotadora, marcada por frecuentes “reuniones de crisis”, trabajo los fines de semana y evaluaciones de desempeño “superdespiadadas” que podían resultar en el despido repentino de compañeros.
“Uno va el sábado o el domingo solo para ponerse al día o asegurarse de que nada esté mal”, dijo la persona.
Otras empresas también han promovido la idea de que la IA reducirá efectivamente la cantidad de horas que las personas necesitan trabajar, para bien o para mal.









